lunes, 17 de diciembre de 2012

CUADERNO DE VIAJES PARA SOÑAR, PARA VIVIR.....

              Ser escritor,  pintor  no es una profesión, ni una afición, ni una vocación. Es un actitud ante la vida; ese  río  ante el que  uno no puede dejar de mirarse y atravesar dejando que el agua chorree entre sus brazos, entre su corazón o por su alma. Ser escritor, pintor  es  una forma de ser y estar en el Mundo, de sentir, de estar vivo. 


                                                                                               Cuadernos de Viaje

                                                                           Cuadernos para amar

                                                                                I Love NY


                                                                                        Cuaderno de Notas
                 

viernes, 9 de noviembre de 2012

LA MATERIA DEL TIEMPO



              La mordida en el papel,  los tipos que  se hunden  como  dos cuerpos   amándose,  el  trabajo  artesanal,  las   manos   saturnianas acariciando el asta, el pie,  las  ligaduras, el bucle.......  la  expectación    de la impresión cuando la tinta baña al  papel como en la  fotografía revelada en la cubeta. La paciencia, el trabajo gustoso, un mundo sin prisas. Mientras,  el  Otoño  trae tras los  cristales de la  ventana  que miran a la calle en la que nacíla lluvia agradecida, el frío de las hojas en  el  aire, y  la luz  cadenciosa  que  acompaña  al ritmo  tenue  del engranaje  de la Minerva  ofreciéndome  su vida.
               




            

sábado, 15 de septiembre de 2012

LA IMPRENTA DE SAN ELOY

                    La imprenta de San Eloy se encontraba situada en  un caserón  decimonónico.  La parte noble del edificio la ocupaban un viejo coronel retirado y su hermana.  Ciñéndonos al espacio de la imprenta, había un zaguán donde se almacenaban resmas de papel. A la izquierda una escalera que comunicaba con la pequeña parte del piso alto que nos correspondía y en donde Mumpao  tenía el estudio y, a la vez, se clasificaban en un archivo los fotograbados.  Bajando de nuevo al zaguán, nos encontrábamos una cristalera que lo separaba de lo que era la misma imprenta, en concreto el taller de máquinas.

               Éste gozaba de una luz cenital absoluta, puesto que el techo era de cristal. Recuerdo que de lo primero que hizo mi padre fue montar unos toldos que graduaban la luz, evitando la apoteosis solar que hacía insoportable el estar allí. Como a la mediación de este espacio, una puerta a la izquierda comunicaba con las oficinas. Quien fuera a concertar un trabajo se encontraba necesariamente con el espectáculo del taller, las máquinas funcionando, casi siempre a todo gas. En la oficina, al fondo, estaba la mesa de mi padre. Antes de llegar a ella se encontraban otras dos mesas ocupadas por los empleados administrativos.  


Fernando Ortiz y Carlos Colón, La Imprenta de  San Eloy.
Editorial Pre-Textos. Valencia 2006












            JOAQUÍN SÁENZ ha desarrollado prácticamente toda su carrera artística en Sevilla, compaginando el trabajo de pintor con el de impresor. No es de extrañar que la misma imprenta se convirtiera  en tema recurrente de su pintura, dando lugar a una serie  de obras  que se desarrolló desde  los primeros años 70 hasta mediados de los 80, fecha en que el viejo caserón de la calle San Eloy sería abandonado y finalmente demolido.

                                  
                                      Exposición de la Colección La Imprenta de San Eloy. 


      








sábado, 11 de agosto de 2012

MARCADORES DE LECTURA


¡Idos, idos de mí!
Pasa el árbol y se queda disperso por la Naturaleza.
Se marchita la flor y su polvo dura siempre.
Corre el río y entra en el mar y su agua es siempre la
que fue suya.

Paso y me quedo, como el Universo.

                                                      ALBERTO CAEIRO











                                          

domingo, 5 de agosto de 2012

I KNOW NOT WHAT TOMORROW WILL BRING


Si después que yo muera, se quisiera escribir mi biografía...

Si después que yo muera, se quisiera escribir mi biografía,

Nada sería más simple.

Exactamente poseo dos fechas -la de mi nacimiento y la de mi  muerte.

Entre una y otra todos los días me pertenecen.

Soy fácil de describir.
He vivido como un loco.
He amado a las cosas sin ningún sentimentalismo.
Nunca tuve un deseo que no pudiera colmar, pues nunca anduve ciego.
Incluso escuchar para mi fue nada más que un complemento del ver.
Comprendí que las cosas son reales y totalmente diferentes una de otra.
Lo comprendí con los ojos, jamás con el pensamiento.
Comprenderlo con el pensamiento hubiera sido encontrarlas todas iguales.

Un día me sentí dormido como un niño.

Cerré los ojos y dormí.

Y, a propósito, yo era el único poeta de la Naturaleza.



                                                                         FERNANDO PESSOA





El 29 de Noviembre de 1935, un día antes de su muerte en el Hospital de San Luis de Lisboa, donde había sido ingresado días antes;  Fernando Pessoa escribe a lápiz en un papel de copia que se encontraba encima de su mesilla de noche  las últimas palabras  que escribió en vida : I know not what tomorrow will bring.

jueves, 5 de julio de 2012

JUNIO

                                   
Oh, sé que he de buscarte
cuando el otoño abrume con sus frutos goteantes
la tierra,
cuando las mozas pasen mordiendo los racimos
como si fueran labios,
cuando las piernas rudas de los hombres
se tiñan con la sangre púrpura de las vides
y quede una canción flotando en el azul helor de la tarde
madura.
Oh, sé que he de buscarte.
Cuando caiga en el río el beso desmayado de la última
adelfa buscaré tus pisadas sobre la arena tibia
donde tu cuerpo expiraba bajo el mío
como un talle verde en el suspenso mediodía.
Oh, sé que he de buscarte
cuando el dormido cisne del otoño aletee en su nido;
pero Junio es ahora un pastor silencioso
que coronan los oros sagrados de la trilla,
y yo bebo en tu cuerpo la música desnuda
que languidece en los violines lentos de la siesta.
Oh, yo sé que he de buscarte
cuando la campiña despierte del letargo amarillo
de los élitros;
pero ahora es tu cuerpo sólo, tu cuerpo junto al mío,
mientras Junio incendia la felicidad de los montes
más lejanos
y el río besa tímidamente nuestros pies
como si Narciso nos contemplara con sus diluidos ojos
verdes de agua.
                                                          PABLO GARCÍA BAENA